Monday, May 2, 2016
Un Rostro y el Amor de Dios
Friday, April 29, 2016
Confesiones de Puré de Calabaza - A la mañana siguiente
Ayer no fue un día fácil física y anímicamente. Ya cada vez tengo menos efectos de los medicamentos para el manejo del dolor. Para alguien como yo que se “deleita” en las listas de “things to do” y en su independencia, pues el “arresto domiciliario” y el reposo en cama son un reto. Y la gente piensa que luego de una mastectomía con reconstrucción puedes hacer una sesión de fotos para una revista. Pero aunque uno “se prepara”, lee artículos, ve fotos y videos, y sabes que médicamente es un proceso, en esta fase lo que ves en el espejo son cicatrices feas, marcas y experimentas un inevitable sentido de pérdida.
Luego de llorar (porque las calabazas también lloran), de una larga conversación con mi esposo y mi mamá, y de cantar varios de mis himnos favoritos (porque me he dado cuenta que cantar es también un ejercicio muscular post-operatorio)…cuando llegó el momento de orar pues no sabía qué decir. Pero dice Romanos 8:26: “ Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”.
Nosotros sabemos el macro de la voluntad de Dios (que Dios sea glorificado, nuestra santificación , etc.) pero no siempre vamos a saber exactamente cómo esa voluntad se ve en detalles específicos. En nuestro lamento, perplejidad e ignorancia Dios no está mirando de lejos para acusarnos. Dios no está diciendo: “mira lo que no sabe decir”, “míralo(a) llorando cuando a estas alturas debe saber que yo tengo un plan”, “mira cuán frágil es”, “míralo(a) si en lugar de llorar por estas razones debe estar llorando de agradecimiento”. No, Dios está entendiendo. Dios está buscando y Dios está encontrado el gemido del Espíritu Santo que está en nosotros. El Espíritu Santo produce en nosotros ese gemido que no siempre está en palabras pero que Dios puede escuchar. Un gemido que también nos da la confianza que el Rey del Universo es nuestro Padre por medio de la obra redentora de Jesucristo. Un gemido que dice “Abba Padre”.
En nuestra debilidad, cuando somos “calabazas”, cuando no tenemos una voz, el Espíritu Santo está orando a favor de nosotros, dentro de nosotros y no en contra de nosotros. Y tenemos la confianza y la esperanza por medio de Jesús que somos hijos de un Buen, Buen Padre.
Aquí les dejo un pedacito de una traducción libre de una canción de Chris Tomlin, “Good, Good Father”
“He oído miles de historias acerca de cómo eres tú
He escuchado el tierno susurro de amor en mi oscuridad
Y me dice que te agrado
Y que nunca solo estaré
Eres buen, buen Padre
Eres tú, eres tú, eres tú
Soy amado por ti
Es lo que soy, es lo que soy, es lo que soy”
Becky
All rights reserved. Rebecca Parrilla, Abril/2016
Tuesday, April 19, 2016
Un poquito...
Aquí estamos esta noche a punto de una de esas otras bajadas de esta “montaña rusa”. Mi mastectomía doble está programada para mañana 20 de abril.
Mi hija Julietta me hace las mejores preguntas. Me preguntó: “¿Mamá las vas a extrañar?”. “Un poquito”…le dije.
Y es que cuando lo pienso bien, aquí todo es “un poquito”. Un poquito de ansiedad, un poquito de nostalgia, un poquito de dificultad, un poquito de espera…
“Pues nuestras dificultades actuales son pequeñas y no durarán mucho tiempo. Sin embargo, ¡nos producen una gloria que durará para siempre y que es de mucho más peso que las dificultades!” (2 Corintios 4:17)
“Por lo tanto, no desechen la firme confianza que tienen en el Señor. ¡Tengan presente la gran recompensa que les traerá! Perseverar con paciencia es lo que necesitan ahora para seguir haciendo la voluntad de Dios. Entonces recibirán todo lo que él ha prometido. Pues, dentro de muy poco tiempo, Aquel que viene vendrá sin demorarse” (Hebreos 10:35-37)
“El llanto podrá durar toda la noche, pero con la mañana llega la alegría.” (Salmo 30:5)
Pero este proceso no ha cambiado nada de lo mucho, grande y permanente que sostiene mi vida.
Dios es soberano. (Isaías 45:7)
Dios sostiene mi universo con Su Palabra de poder. (Hebreos 1:3)
De alguna forma todo esto servirá para Su gloria. (Apocalipsis 4:11)
Dios me ama y nada podrá separarme de Su amor. (Romanos 8:38-39)
No es mi capacidad de aferrarme, es que Su mano no me suelta. (Salmo 63:8)
Dios es fiel y siempre cumple sus promesas. (Salmo 36:5)
Mi problema más grande no es el cáncer. Mi problema más grande ya está resuelto. Tengo un Salvador. (Efesios 2:4-5)
Hoy me acuesto a dormir cantando este himno…Testigo de Su Amor
“Escuché Su voz
Hablando de milagros
Y vino a mi mente mi incapacidad
Escuché Su Voz
Hablando del futuro
Y sólo mi presente pude recordar
Más no hay algo imposible para Dios
Yo llevo en mi vida Su promesa
Me sorprendió
Fue el milagro de Su amor
Cuando no podía ser
Cumplió Su plan en mí
Y pude ver
Que aún en mi debilidad
Sus promesas son verdad
Me sorprendió
Soy Testigo de Su amor”
Becky
All rights reserved. Rebecca Parrilla. Abril/2016
Thursday, April 7, 2016
Un Ataque de Imprudencia
| Nuestro niño en la unidad de cuidados intensivos luego de su operación de corazón abierto en marzo 2011 |
- Dios ha escogido la oración como un medio para ser glorificado. “Y todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.” (Juan 14:13)
- Mientras más lleno estoy de la Palabra de Dios, más alineadas estarán mis oraciones a la voluntad de Dios. “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y os será hecho.” (Juan 15:7)
- Dios es soberano y a la misma vez la oración produce cambios. Para nosotros eso a veces representa un dilema o una contradicción, pero para Dios no. “La oración eficaz del justo puede lograr mucho. Elías era un hombre de pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviera, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia y la tierra produjo su fruto.” (Santiago 5:16-18)
- Dios ha dispuesto que la oración es necesaria cuando estamos en tiempos difíciles. “¿Sufre alguno entre vosotros? Que haga oración.” (Santiago 5:13)
- Dios desea que oremos sin desanimarnos. Tenemos un Dios Justo que escucha y se mueve a misericordia. “Escuchad lo que dijo el juez injusto. ¿Y no hará Dios justicia a sus escogidos, que claman a El día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles?” (Lucas 18:6-7)
- La oración me recuerda el evangelio. Porque sólo podemos llamar a Dios Padre por los méritos de Jesús y su sacrificio en la cruz. “Vosotros, pues, orad de esta manera: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre”. (Mateo 6:9)
- Está bien no saber cómo orar. El Espíritu Santo ora por mí…dentro de mí…y siempre pide lo que es mejor. “Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; porque no sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles; y aquel que escudriña los corazones sabe cuál es el sentir del Espíritu, porque El intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios.” (Romanos 8:26-27)
Thursday, February 25, 2016
Confesiones de una Calabaza - La mastectomía
Tuesday, February 9, 2016
Las cosas de cada día - Llamando las cosas como son
“Sucedió después de estas cosas que la mujer de su amo miró a José con deseo y le dijo: Acuéstate conmigo. Pero él rehusó y dijo a la mujer de su amo: Estando yo aquí, mi amo no se preocupa de nadaen la casa, y ha puesto en mi mano todo lo que posee. No hay nadiemás grande que yo en esta casa, y nada me ha rehusado excepto a ti, pues tú eres su mujer. ¿Cómo entonces iba yo a hacer esta gran maldad y pecar contra Dios? Y ella insistía a José día tras día, pero él no accedió…” (Génesis 39:7-10)
Todos estamos en una batalla y nuestros enemigos no son pasivos. Para enfrentar las tentaciones de cada día tenemos que tener un sentido correcto de Dios y hay que llamar las cosas como realmente son. José seguía siendo un esclavo y pudo llamarle a su situación desventaja, abuso de poder, algo que otros han hecho antes, etc., pero le llamó como lo que realmente era, un pecado contra Dios.
Una de las batallas más grandes cuando te enfrentas a un diagnóstico de enfermedad es la batalla contra los pensamientos. Pero hay que preguntarse cómo esos pensamientos hacen que veamos a Dios. Si lo hacen ver menos santo, menos sublime, menos poderoso, menos bueno, menos justo, menos misericordioso, pues tenemos que llamar esos pensamientos como lo que realmente son. Esto es algo con lo que creo que la mayoría de las madres pueden identificarse. La gran pregunta de “¿Qué pasa si le falto a mis hijos?” Y es algo que realmente me molestaba. Entonces me pregunté: ¿qué es lo que realmente puede pasar? Pues que el Señor los va a consolar, que Dios los va a cuidar, que Su gracia no va a faltar, que Su amor seguirá siendo real, que Su propósito en ellos se va a seguir cumpliendo a pesar de, etc. Y me di cuenta que lo que realmente me molestaba era esa idea de que nadie los iba a cuidar como yo, a defender como yo, ni amar como yo. Pero el problema es que bajo esa premisa, lo que yo puedo hacer por ellos es mejor que lo que hasta Dios puede hacer. Y eso hace a Dios menos sublime, menos poderoso, menos amoroso, menos bondadoso. Así que en el fondo de ese pensamiento inofensivo y de un razonamiento que parece justificado, lo que hay es mi orgullo creyendo que yo sé más o que yo puedo hacer más que lo que Dios puede hacer y eso es pecado. Hay que llamar las cosas como realmente son.
Tal vez no se llama ser precavido, a lo mejor es afán. Tal vez no se llama ser realista, a lo mejor es duda. Tal vez no se llama ser justo, a lo mejor es orgullo. Tal vez no se llama “lo que otros hicieron”, a lo mejor es “como yo reaccioné”. Tal vez no se llama progresar, a lo mejor es no estar contento con lo que tengo. Tal vez no se llama ser cauteloso, a lo mejor es temor. Tal vez no se llama protegerme, a lo mejor es no perdonar. Tal vez no se llaman recuerdos, a lo mejor es amargura.
Para las tentaciones de cada día hay que enfrentarse con la santidad y la majestad de Dios cada día. Todo lo que atente contra esa santidad y esa majestad es pecado.
Oh, Señor, ¡ningún dios puede compararse a ti! ¡Nadie es santo ni grande como tú! (Exodo 15:11)
Oh Señor, Dios de los ejércitos, ¿quién como tú, poderoso Señor? Tu fidelidad también te rodea. (Salmo 89:8)
Porque tu justicia, oh Dios, alcanza hasta los cielos, tú que has hecho grandes cosas; oh Dios, ¿quién como tú? (Salmo 71:19)
Para las tentaciones de cada día hay que depender de la fidelidad de Dios cada día.
“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla.” (I Corintios 10:13)
Becky
All rights reserved. Rebecca Parrilla, February/2016




