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Tuesday, February 9, 2016

Las cosas de cada día - Llamando las cosas como son


Sucedió después de estas cosas que la mujer de su amo miró a José con deseo y le dijo: Acuéstate conmigo. Pero él rehusó y dijo a la mujer de su amo: Estando yo aquí, mi amo no se preocupa de nadaen la casa, y ha puesto en mi mano todo lo que posee. No hay nadiemás grande que yo en esta casa, y nada me ha rehusado excepto a ti, pues tú eres su mujer. ¿Cómo entonces iba yo a hacer esta gran maldad y pecar contra Dios? Y ella insistía a José día tras día, pero él no accedió…” (Génesis 39:7-10)

Todos estamos en una batally nuestros enemigos no son pasivos. Para enfrentar las tentaciones de cada día tenemos que tener un sentido correcto de Dios y hay que llamar las cosas como realmente son. José seguía siendo un esclavo y pudo llamarle a su situación desventaja, abuso de poder, algo que otros han hecho antes, etc., pero le llamó como lo que realmente era, un pecado contra Dios.

Una de las batallas más grandes cuando te enfrentas a un diagnóstico de enfermedad es la batalla contra los pensamientos. Pero hay que preguntarse cómo esos pensamientos hacen que veamos a Dios. Si lo hacen ver menos santo, menos sublime, menos poderoso, menos bueno, menos justo, menos misericordioso, pues tenemos que llamar esos pensamientos como lo que realmente son.  Esto es algo con lo que creo que la mayoría de las madres pueden identificarse.  La gran pregunta de “¿Qué pasa si le falto a mis hijos? Y es algo que realmente me molestaba. Entonces me pregunté: ¿qué es lo que realmente puede pasar? Pues que el Señor los va a consolar, que Dios los va a cuidar, que Su gracia no va a faltar, que Su amor seguirá siendo real, que Su propósito en ellos se va a seguir cumpliendo a pesar de, etc. Y me di cuenta que lo que realmente me molestaba era esa idea de que nadie los iba a cuidar como yo, a defender como yo, ni  amar como yo. Pero el problema es que bajo esa premisa, lo que yo puedo hacer por ellos es mejor que lo que hasta Dios puede hacer. Y eso hace a Dios menos sublime, menos poderoso, menos amoroso, menos bondadoso. Así que en el fondo de ese pensamiento inofensivo y de un razonamiento que parece justificado,  lo que hay es mi orgullo creyendo que yo sé más o que yo puedo hacer más que lo que Dios puede hacer y eso es pecado. Hay que llamar las cosas como realmente son. 

Tal vez no se llama ser precavido, a lo mejor es afán. Tal vez no se llama ser realista, a lo mejor es duda. Tal vez no se llama ser justo, a lo mejor es orgullo. Tal vez no se llama “lo que otros hicieron”, a lo mejor es “como yo reaccioné”. Tal vez no se llama progresar, a lo mejor es no estar contento con lo que tengo. Tal vez no se llama ser cauteloso,  a lo mejor es temor. Tal vez no se llama protegerme, a lo mejor es no perdonar. Tal vez no se llaman recuerdos, a lo mejor es amargura. 

Para las tentaciones de cada día hay que enfrentarse con la santidad y la majestad de Dios cada día. Todo lo que atente contra esa santidad y esa majestad es pecado. 

Oh, Señor, ¡ningún dios puede compararse a ti! ¡Nadie es santo ni grande como tú! (Exodo 15:11)

Oh Señor, Dios de los ejércitos, ¿quién como tú, poderoso Señor? Tu fidelidad también te rodea. (Salmo 89:8)

Porque tu justicia, oh Dios, alcanza hasta los cielos, tú que has hecho grandes cosas; oh Dios, ¿quién como tú? (Salmo 71:19)

Para las tentaciones de cada día hay que depender de la fidelidad de Dios cada día

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla.”  (I Corintios 10:13)


Becky


All rights reserved. Rebecca Parrilla, February/2016

 

Tuesday, February 2, 2016

Las cosas de cada día - ¿Dónde está tu Dios?

Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?” (Salmo 42:3)

¿Les hago una confesión?  Muchas veces cuando yo estoy orando por varias peticiones a la misma  vez y una de ellas es “súper, súper importante, grande, y difícil”, trato de prestar atención a otras peticiones más sencillas. Entonces cuando veo que esas otras peticiones se van resolviendo, me consuelo pensando que de la misma forma que “me escucharon” con esas otras peticiones, así sucederá con la petición “súper, súper importante, grande y difícil”. Pero hay temporadas en las que hasta las peticiones sencillas se complican en vez de resolverse y lo que escucha el alma es una voz que dice “¿Dónde está tu Dios”. 

Otras veces basta con tomar el teléfono móvil o leer el periódico y ver gente con situaciones similares a la tuya que terminaron con un final diferente al que anhelas y otra vez se escucha la voz que dice: “¿Dónde está tu Dios?”. Quizás has escuchado la voz al salir del tribunal; en el pasillo de un hospital; cuando abriste el sobre con la demanda judicial; al salir de una reunión de la escuela de tu hijo(a); frente a un féretro; al entregar  las llaves de tu negocio; al concluir esa llamada telefónica; al ver pasar el tiempo; al terminar una relación…”¿Dónde está tu Dios?”. El salmista vivía una temporada en la que escuchaba esa voz cada día. 

Al final del salmo todavía el salmista está en el proceso de decirle a su alma “¿Por qué te abates alma mía y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios…”. Pero mientras tanto hay unas verdades que lo sostienen.

De día El Señor me envía su amor” (ver 8a, DHH)

Esa palabra “envía” se refiere a una orden, denota autoridad. El Señor ha dado la orden para que cada día recibamos su amorAsí que en medio de temporadas que nos gritan cada día “¿Dónde está tu Dios”, no dejamos de creer que Dios está enviando su amor cada díaNO NOS VA A FALTAR EL AMOR DE DIOSMuchos se preguntarán, ¿pero cómo se ve Samor? Dice Juan 1:17 “pero el amor y la verdad se han hecho realidad por medio de Jesucristo”.  Veo Su amor cuando veo a Jesús. Veo Su amor cuando veo la Cruz.

Y de noche no cesa mi canto ni mi oración al Dios de mi vida” (ver 8b, DHH)

El salmista ora y canta. Tal vez oraba cantando o cantaba orando, eso no lo sabemos, pero no cesa de hacerlo. Y es una expresión de fe porque la dirige al “Dios de su vida”. Y en temporadas que nos gritan: “¿Dónde está tu Dios” no hay una fuente de consuelo más poderosa que recordar que somos del SeñorSomos hechura suya (Efesios 2:10).  Y Dios no abandonará la obra de Sus manos (Salmo 138:8). El que comenzó en nosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús (Filipenses 1:6). 

“¿Por qué te abates alma mía y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios…El ha enviado Su amor y mi vida es suya

Wednesday, January 27, 2016

Las cosas de cada día - "La música de fondo del alma"

Ella y yo después de la tormenta de nieve

Oh Señor, ¿hasta cuándo te olvidarás de mí? ¿Será para siempre? ¿Hasta cuándo mirarás hacia otro lado?  ¿Hasta cuándo tendré que luchar con angustia en mi alma, con tristeza en mi corazón día tras día? ¿Hasta cuándo mi enemigo seguirá dominándome? Vuélvete hacia mí y contéstame, ¡oh Señor, mi Dios!  Devuélvele el brillo a mis ojos…” (Salmo 13:1-3) 


En días recientes vivimos nuestro primer evento grande de nieve desde que nos mudamos a los Estados Unidos. En anticipación al evento mi niña no dejaba de preguntarme "¿Mamá, cuándo va a comenzar a nevar?" Y luego que comenzó a nevar y pasó 1 hora, 4 horas, 12 horas, 20 horas, 24 horas, 30 horas…ella no dejaba de preguntar "¿hasta cuándo va a nevar?". ¿Hasta cuándo? es una pregunta que nos hacemos a menudo. Y a diferencia de la tormenta de nieve no hay una aplicación en el teléfono móvil que pronostique el final de otras tormentas de la vida.

El salmista también preguntó hasta cuándo. Hasta cuándo te olvidarás. Hasta cuándo mirarás hacia otro lado. Hasta cuándo tendré que luchar con angustia en mi alma. Hasta cuándo mi enemigo seguirá dominándome. Tal parece que era su música de fondo,  su conversación interna cada día. Y es que a veces nosotros somos nuestros peores consejeros. Es un asunto de cada día decidir qué "música de fondo" escuchar. Es un asunto de cada día "predicarle al alma" en lugar de añadirle tristezas y angustias.
 

En medio de su situación el salmista no dejó de orar. Y le pidió a Dios que le devolviera el brillo a sus ojos. Otra versión dice "alumbra mis ojos para que no duerma de muerte". Hay una gran enseñanza aquí. Porque el salmista parece haber entendido que aunque sus sentimientos eran reales, aunque su angustia era real, su tristeza era real...no necesariamente su percepción de la realidad era la realidad. El podía sentir que Dios se había olvidado, pero la realidad es lo que la Biblia dice: "¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti." (Isaías 49:15). El podía  sentir que Dios le había dado la espalda, pero la realidad es lo que la Biblia dice: "Porque El no ha despreciado ni aborrecido la aflicción del angustiado, ni le ha escondido su rostro; sino que cuando clamó al Señor, lo escuchó." (Salmo 22:24).

Así debemos ver las cosas cada día. Las emociones y los sentimientos pueden ser muy reales. Y hay sanidad en reconocer esos sentimientos y emociones.  Podemos validar nuestro "derecho humano" de experimentarlos. Pero no siempre podemos concluir que nuestra percepción de la realidad es la realidad. Tenemos que validar como autoridad y fuente confiable lo que la Palabra de Dios dice de nuestra realidad.

El salmista termina este salmo con una expresión de alabanza:
"Mas yo en tu misericordia he confiado; mi corazón se regocijará en tu salvación. Cantaré al Señor porque me ha colmado de bienes" (Salmo 13:5-6)

Esta expresión habla de la salvación del Señor. El famoso predicador del siglo 19, Charles Spurgeon, predicó un sermón de este salmo y decía que aún cuando parece que Dios ha escondido su rostro, no dudemos que ese rostro es un rostro de amor. Yo añado que la salvación nos recuerda que ya hemos visto Su rostro de amor en el rostro de Jesús.

Becky

All rights reserved. Rebecca Parrilla, January/2016.

Wednesday, November 4, 2015

Serie - Nuevos Significados - Mis Sueños


Photo by: Omayra Ortiz
 

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Yo fui de las que cometí el error de buscar en "Google" las estadísticas de mi tipo de cáncer "Stage 4". La mayoría de los datos (muchos de ellos no están actualizados) sólo hablan de un período de 2 a 5 años. Todo mi esquema mental se rompió en pedacitos. Fue como dejar caer una bola gigante de cristal desde la azotea de un edificio.

No pasó mucho tiempo cuando entendí que yo tenía que seguir soñando. Esa es la vida de fe. Me di cuenta que los postulados más importantes de mi vida con respecto al futuro permanecieron intactos con este diagnóstico: yo creo en un Dios soberano, la vida es una asignación temporal, y por medio de Cristo tengo vida eterna. Así que mi gran lucha en este tiempo no ha sido volver a soñar, mi problema ha sido identificar qué soñar de ahora en adelante.

La sociedad más o menos dicta lo que la gente de mi edad (casi 40 años) sueña. Se supone que sueñe con levantar una familia, posicionarme en el mundo laboral, acumular bienes y así garantizar el futuro, etc. No hay algo malo en esas cosas, pero si Dios me concede vida, si me regala "x" años de vida...¿sólo para estas cosas voy a vivir?, ¿sólo ésto voy a soñar? Así que este proceso, y escribo estas líneas llorando, lo que ha provocado es un sentido de urgencia, un sentido de mayor responsabilidad por el uso del tiempo y por lo que sueño.

Leí el libro de A.W. Tozer, Man: The Dwelling Place of God. Tozer presenta un método para juzgar o probar una enseñanza nueva, un hábito, o una experiencia espiritual. El dice que debemos preguntarnos cómo afecta nuestra actitud y relación hacia los siguientes 7 puntos: Dios, Jesús, las Escrituras, nosotros mismos, otros creyentes, el mundo, el pecado.
 
Me parece un buen criterio para probar lo que debo soñar o aspirar. ¿Será Dios más engradecido por medio de mis sueños? ¿Lo amaré más? ¿Lo hará más Santo y sublime delante de mis ojos? ¿Este sueño hará que Cristo sea indispensable? ¿Este sueño está aprobado por las Escrituras? ¿Aumentará mi amor y dependencia por las Escrituras? ¿Mis sueños se tratan sólo de mí o entronan a Cristo? ¿Se trata de mi auto gratificación? ¿Mis sueños me convertirán en una persona más generosa y compasiva? ¿Por medio de mis sueños amaré más y mejor? ¿Mis sueños me harán más afin a las cosas y la forma de vida de este mundo? ¿Por medio de mis sueños la santidad será más atractiva y el pecado más intolerable?

Dice el Salmo 90:12 "Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría."  Claro que hay que soñar, pero no se trata de soñar cualquier cosa...
 
 
Photo by: Becky...Me encanta el otoño//I'm loving the fall!
 
 Mi Vida
Plan de Vuelo/33DC/BP
 "Mi vida, mis sueños y todas mis ilusiones
Mi pasado, mi presente y el mañana
Lo que he obtenido y lo que he de alcanzar
Todo, he decidido entregarlo a ti Señor
Para que seas dirigiendo tú mi vida
Pues todo es tuyo y de lo que me has regalado te daré..."


 Becky
 
All rights reserved. Rebecca Parrilla, Noviembre/2015.