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Wednesday, May 20, 2015

Meditaciones de Fe - Manejo del Temor (Parte Final) - Abriendo el Corazón


Primavera/Spring 2015
Esta reflexión fue escrita para el blog de la Iglesia AMEC: Casa de Alabanza. Blog AMEC: Manejo del Temor (Parte Final).
 
 
"Porque de cierto, cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores." (2 Corintios 7:5)

Luego de la crisis de salud de mi hijo en septiembre de 2014 yo quedé afectada. Nosotros habíamos estado muchas veces con él en la unidad de cuidados
intensivos pero por primera vez cruzó por nuestra mente la idea de "hasta aquí llegó todo". Y yo salí de esa experiencia con mucho miedo.

Al par de días, le escribí a una amiga, sierva del Señor y mamá de una niña hermosa que también ha tenido muchas situaciones de salud. Su hija ha tenido más de 30 intervenciones quirúrgicas y varias crisis de muerte. Le pedí que me ayudara a orar porque yo no quería vivir con miedo. Estas fueron sus palabras: "He tenido varias veces esa sensación y la he visto tambien a punto de irse...Voy a estar orando porque aunque creemos y sabemos que El es real tenemos que abrirle nuestro corazón, porque son nuestros bebés...". La frase que me confrontó fue "tenemos que abrirle nuestro corazón".

Creemos erróneamente que hay que abrirle el corazón al Señor una sola vez para aceptarlo como Salvador. Pero a Cristo hay que abrirle el corazón todos los días. Porque todos los días el "pequeño yo soy" quiere sentarse en el trono que le corresponde al "Gran Yo Soy". Todos los días hay una lucha de los afectos...a qué o a quién amaremos más.

Leía recientemente un libro de John Piper, "Disability and the Sovereign Goodness of God" (La Discapacidad y la Bondad Soberana de Dios), que hablaba del versículo de Romanos 8:28: "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados." Piper decía que este versículo no hace sentido, ni nos sirve de ayuda si Dios mismo y la gloria de Su propósito no son nuestro mayor tesoro.

Mientras yo no ame a Dios más de lo que amo mi cuerpo, mi salud, mi comodidad, mi trabajo, mis metas, mi realización, mi ministerio, mi matrimonio, mis hijos, etc., la Biblia no será una verdadera fuente de consuelo. Mientras la gloria de Su propósito no sea mi mayor anhelo mi vida estará determinada por la circunstancias, por las cosas que quiero y por lo que no me gusta.

Manejar los temores que llegan con la palabra "cáncer" no ha sido un proceso diferente. Para los temores de "adentro" hay que abrirle a Dios el corazòn todos los días. Hay que creer en la bondad del Señor todos los días. El teólogo J.I. Packer decía que "la medida de la bondad de Dios es el Calvario". Jesús es el mayor recordatorio de la bondad de Dios. Por eso hay que acudir a la Cruz todos los días.

Dice el Salmo 34:4 "Busqué al Señor, y El me respondió, y me libró de TODOS mis temores". La palabra "respondió" también puede traducirse como "cantar". Todos tenemos un temor muy adentro. Pero para CADA temor, aún para aquellos que no nos atrevemos pronunciar, el Cielo tiene una canción de amor y liberación. Sólo basta con abrir el corazón todos los días.
Becky

All rights reserved. Rebecca Parrilla. May/2015





Wednesday, May 6, 2015

Meditaciones de Fe - Manejo del Temor (Part 2) - ¿Quién es éste?

English version.

 
Esta reflexión fue escrita para el Blog de AMEC: Casa de Alabanza. Manejo del Temor - Parte  2
 
 
 
"Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?" (Marcos 4:39-41)
 
Cuando finalmente le explicamos a nuestra niña de 8 años acerca del cáncer y le hablamos del tratamiento  y los efectos secundarios, ella preguntó qué teníamos que hacer. Le dijimos que seguir orando y cooperar todos como familia durante el tratamiento. Entonces ella dijo: "Pero es que yo oro todos los días, por las mañanas y por las noches, para que Dios sane a Frandiego y Dios todavía no ha hecho algo" (Nota: Su hermanito de 4 años convulsa, toma aproximadamente 16 medicinas diariamente para sus diversas condiciones de salud, y aún no habla ni camina).
 
Eso fue "un golpe bajo". Ahí estaba ella diciendo con toda honestidad lo que nosotros a veces pensamos pero no expresamos por querer ser "buenos cristianos" y "políticamente correctos". Muchas veces el temor viene porque no entendemos las veces que Jesús ha decidido "dormir" en medio de nuestras tormentas. Muchas veces el temor viene de no saber cómo asimilar lo que El hace..."¿Quién es éste?", como decían los discípulos. Muchas veces el temor es que no sabemos cómo creer otra vez cuando la última vez recibimos exactamente lo contrario a lo que pedimos o esperamos.
 
Yo no pretendo explicar aquí los misterios de la oración no contestada. A veces pedimos mal (Santiago 4:3). A veces hay oposición espiritual (Daniel 10:11-13). A veces es un asunto de no permanecer (Juan 15:7). A veces es un asunto de la voluntad de Dios (1Juan 5:14-15). Y hay muchas otras cosas que simplemente van en la cajita de "misterios sin resolver" y que por fe el día que estemos frente al Señor y ya no veamos "por espejo oscuramente", como dice 1 Corintios 13:12, dejarán de ser misterios.
 
Pero, ¿qué le decimos a una niña de 8 años...qué nos predicamos a nosotros mismos?
1. Como padres tenemos que reconocer que necesitamos la gracia de Dios.  Nosotros podemos llevarla a una tienda de juguetes, a Disney, etc. Podemos enseñarle y modelar un ejemplo cristiano. Pero nosotros no podemos crear o simular una experiencia de fe. Nuestros hijos necesitan un encuentro con Jesús y para eso dependemos enteramente de la gracia de Dios.
 
2. Nuestras circunstancias pueden cambiar pero la naturaleza de Dios no cambia. "En él no hay mudanza ni sombra de variación" (Santiago 1:17).
  • El es Santo - En otras palabras, El es el "rompe curvas" por excelencia. El  está "fuera de toda liga". El es "above and beyond". Por eso no siempre vamos a entender lo que El hace. Por eso hay veces que no vamos a saber en cuál categoría ubicarlo.
  • El es Bueno - El es total y abosolutamente bueno. El no puede ser mejor o peor. Es bueno en sus acciones y en sus motivaciones. 
  •  El es Justo - Y no es por lo que hace o deja de hacer. Simplemente, El es la definición de la justicia. Si El se mueve a la derecha, allí está la justicia. Si El se mueve a la izquierda allí está la justicia.
Nuestro mundo puede estar de cabeza. Pero en cualquier día y en cualquier lugar podemos confiar en la naturaleza inmutable de Dios revelada en Su palabra. El es bueno. El es justo. El es santo. El es Dios. Ninguna tormenta puede cambiar eso.
 
3. Cuando se trata de sanidad del cuerpo podemos orar confiados. Yo creo que en la Cruz Dios llevó nuestros dolores y que por su llaga fuimos curados (Isaías 53:5). Yo he sido testigo de milagros de sanidad. Como mamá nunca voy a dejar de orar y creer por sanidad para mi hijo. Y no dejo de orar por salud y vida para mí. Yo creo como el salmista que podemos ver la bondad del Señor en la tierra de los vivientes (Salmo 27:13). Pero yo oro con la complicidad de los que saben un gran secreto. Y es que de todas formas este mundo no es mi hogar ni este cuerpo es la palabra final. Yo sé que por el sacrificio de Cristo la sanidad está garantizada, aquí o allá en la eternidad (Apocalipsis 21:4). Y también sé que estaremos aquí hasta que el propósito divino para nuestra vida se cumpla. Ni un día más, ni un día menos.
 
Nosotros le llevamos una ventaja a los discípulos. Luego de la Cruz y la resurrección nosotros sabemos  "¿Quién es éste?". Por la fe hemos visto su costado herido y las llagas que garantizan nuestra sanidad. Por su sacrificio tenemos acceso para contemplar la bondad de Dios y su santidad sin temor a su justicia.
 
Nuestra oración es que Julietta y todo aquel que tiene temor de volver a creer porque no puede entender cómo Dios manejó las tormentas de su vida en el pasado, puedan tener la convicción de que El está en la barca. Que las tormentas no distorsionen la imagen y naturaleza de Dios revelada en la Biblia. Que como nos enseñó el Pastor Jacinto Esquilín, puedan recordar que un Cristo "dormido" es más poderoso que una tormenta despierta. Que puedan escuchar la voz inconfundible y santa de Aquel que todavía hoy calla y enmudece los vientos.
 
Becky
 
All rights reserved. Rebecca Parrilla. May/2015