¿Qué les puedo decir? Esto es como parir. Puedes leer
libros, ver videos y escuchar las historias de otros. Pero realmente no sabes
cómo te vas a sentir o cuál será tu experiencia hasta que la vives.
Yo no reté este proceso de perder el cabello. La cirujano
y la oncóloga ya me habían advertido que con mi régimen de quimioterapia lo iba
a perder. Mi mayor preocupación era mi niña de 8 años. Para ella tener cáncer y
perder el cabello era sinónimo de que algo estaba muy muy mal. Así que hubo que
explicarle que en realidad era el efecto de la medicina para tratar la
enfermedad.
Es impresionante cómo se cae el cabello (y yo he tenido
uno que otro "bad hair days" con químicos pero nada como ésto). A
finales de febrero me hice un primer corte para ir adaptándome al proceso.
Aproximadamente, dos semanas después del primer tratamiento comencé a sentir
mucha irritación y dolor en el cuero cabelludo. En sólo un par de días el pelo
comenzó a caerse descontroladamente. Y decidí finalmente darme el corte con
máquina. ¿Qué sentí? Alivio. Porque el dolor del cuero cabelludo ha mejorado
significativamente desde entonces.
El apoyo de mi familia ha sido muy importante. Mi mamá me
ha dado dosis extras de cariño y palabras de ánimo. Mi esposo está cumpliendo
tiernamente con la parte del pacto matrimonial que dice "en salud y
enfermedad" (y las letras pequeñas al final que especificaban calvicie y
otras cosas). Mi nena de 8 años me ha hecho reír. Ella quería que yo contara
los cabellos que se caían (imposible!!!). Cuando supo que el gran corte era
inminente me dijo "siempre y cuando no se te caiga la cabeza estamos
bien".
Cuando me hice el corte, mi nene de 4 años (que para los
que no nos conocen tiene necesidades especiales y en su desarrollo tiene
de 9-12 meses de edad) me miró, dijo su elocuente "bah bah", puso sus
manitas en mi cara y sonrió. Nada más sincero que eso.
¿Qué me llevo de esta parte del proceso?
1. Mayor respeto por la forma en la que cada cual
enfrenta la situación. Algunos lloran, otros pelean, otros se deprimen, otros
lo toman más livianamente. Pero eso no nos hace mejores o peores, sólo nos hace
humanos.
2. Mayor consideración por aquellos que a diario
enfrentan cambios físicos por el cáncer y otras enfermedades crónicas.
3. Mayor convicción de que nuestro valor y belleza no se
limitan a nuestra apariencia física. Los que nos aman lo saben. Y Aquel que más
nos ama y entregó su vida por nosotros, lo sabe también.
4. Que aún la pérdida del cabello está bajo la soberanía
de Dios. "¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Y sin embargo,
ni uno de ellos está olvidado ante Dios. Es más, aun los cabellos de vuestra
cabeza están todos contados. No temáis; vosotros valéis más que muchos pajarillos."
(Lucas 12:6-7)
Becky